Espacio de coworking en Londres

ThirdWay Interiors ha sido el encargado de diseñar las nuevas oficinas de coworking Tagwright House, en Londres, Inglaterra.

El espacio cuenta con 464 metros cuadrados, perfecto para un área de coworking espaciosa en la que dar cabida a todos los profesionales independientes, emprendedores, y pymes de diferentes sectores que quieran trabajar juntos, pero no revueltos.

La idea era crear un espacio que contase con áreas multifuncionales, es decir, con una zona de trabajo claramente diferenciada, otra área más distendida para relajarse y desconectar, otra estancia en la que poder comer o beber algo, con cocina, mesas y sillas incluidas, y una pequeña sala de reunión para las actividades que necesitan más privacidad y silencio.

Modernizar el espacio de la manera más rentable y eficiente fue un requisito imprescindible. El cliente quería que el aspecto general fuese acogedor y ecléctico con características únicas.

Ha sido necesario una obra completa, tirando techos, paredes y columnas para hacer un espacio diáfano en el que las paredes son prácticamente inexistentes, y las diferentes zonas son delimitadas por ventanales que dejan pasar la luz a través de todo el perímetro.

Una planta baja llamativa y bien visible garantiza el interés de los potenciales clientes que pasan por allí, algo clave para el proyecto. Por eso se ha querido dar un aspecto industrial, con muchos elementos metálicos, en sillas, ventanas, lámparas, y también en el techo con los conductos del aire.

También se ve mucha madera, contrastando eficazmente con el metal, en los suelos, la cocina, muebles y ventanales.

Es imperativo que el espacio se utilizó eficazmente para optimizar su capacidad de trabajo para todos los usuarios, así como proporcionando áreas para el descanso y el tiempo libre.

Cabe destacar las cabinas de teléfono tan típicas de Londres, pero que en esta ocasión se han pintado de negro, un color más sobrio y más acorde con el resto de la decoración.

Los colores predominantes son oscuros, negros, marrones, azules oscuros, burdeos. El espacio de trabajo no tiene distracciones, con unas simples mesas y sillas confortables en las que pasar las horas de trabajo.

Los elementos decorativos son escasos pero precisos y funcionales, de manera que no ocupan un lugar sin un propósito.

El resultado se ve a simple vista, un espectacular espacio de trabajo que no deja indiferente a nadie.

Fotografía: Thomas Fallon